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COMPRA DE JAMON POR INTERNET

Comprar por Internet

Internet es un medio que ofrece muchas ventajas al consumidor. Resulta fácil consultar y comparar el precio y las características de los productos que nos interesan, y es muy cómodo: no hay que levantarse de la silla y te traen la compra a casa, estés donde estés.


Por otra parte, no tenemos el producto delante y ni tan siquiera nos lo podemos llevar al momento. Es decir, que no tenemos el control sobre la parte más importante del proceso: la selección del producto y el transporte. También existe la creencia de que el pago por Internet no es tan seguro como en una tienda física.


La información que te presentamos a continuación tiene el objetivo de ayudarte a comprar jamón ibérico por Internet y de forma segura; si te queda alguna duda, no dudes en contactar con nosotros.


Cómo identificar un buen jamón


Precinto (plástico) y vitola (papel) acreditativos de la calidad Bellota, en la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura

Los jamones ibéricos se caracterizan por ser alargados y estilizados, con la pezuña de color oscuro. Es importante que las fotografías del producto permitan apreciar estas características, y si el jamón que recibimos en casa no se corresponde con lo esperado deberíamos poderlo devolver.


Otro elemento que debería apreciarse en las fotografías es la vitola del Consejo Regulador de la Denominación de Origen. En la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura, los jamones de cerdos ibéricos criados en montanera y alimentados con bellota llevan una vitola roja y un precinto con un código único y el identificador de la calidad "BELLOTA CAMPO".


Una vez lo tenemos en casa podremos apreciar que el color de la carne va del rosa al rojo púrpura, que su textura es poco fibrosa y que su grasa es brillante, fluida y blanda al tacto. Igualmente, si el jamón que te entregan no tiene estas características y no te satisface, deberías poderlo devolver.


La marca, en cambio, no es el mejor indicador de la calidad de un jamón. Hay fabricantes que se han ganado el prestigio durante más de 100 años, y los hay que simplemente invierten mucho dinero en publicidad. También hay pequeños fabricantes artesanos, con productos de alta calidad, pero cuyas marcas difícilmente llegarán a ser conocidas porque su producción es de pocos miles de jamones al año.


Así pues, cuando no se conoce al fabricante, lo más seguro es buscar productos con Denominación de Origen: la calidad del producto estará avalada por el Consejo Regulador correspondiente, e incluso podremos dirigirnos a dicho organismo para que nos informen de las características (productor, año, controles realizados, análisis, etc.) de la pieza concreta que recibamos.


Tiendas de confianza

Las tiendas que merecen nuestra confianza se la han ido ganando año tras año ofreciéndonos productos de calidad y un buen servicio. De la misma forma, en Internet deberíamos comprar en una tienda que nos de garantías de calidad. Estas garantías nos las dan elementos como:


Información completa y de calidad sobre el jamón: raza, alimentación, curación, etc.

Claridad de las condiciones de la compra: precio del jamón, transporte, impuestos, plazos de entrega y medios de pago.

Datos de la empresa: presentación, nombre y dirección, NIF, teléfono, e-mail y formulario de contacto.

Precio: que no sea ni muy barato ni muy caro.

Seguridad en el pago y el envío de datos personales: es necesario que los datos personales sean transmitidos bajo conexión segura. Cuando es así aparece un candado cerrado en la barra inferior del navegador y la dirección web empieza por 'https://'

Como medida de seguridad, imprime la página de confirmación de la compra y conserva todos los correos electrónicos que recibas del comercio.


Garantía de devolución

En el caso de alimentos, la ley no obliga al comercio a aceptar devoluciones si ya han sido empezados. Dado que es imposible saber si un jamón está salado o tiene mal sabor sin empezarlo, te recomendamos que solamente compres en tiendas cuyas condiciones de devolución te sean más favorables.


Así pues, es aconsejable que te asegures consultando las condiciones de devolución que deben aparecer en el web. Si éstas no aparecen en la página web o no son lo suficientemente claras y explícitas, te recomendamos que busques otro comercio o que solicites esta información por e-mail antes de hacer tu pedido, para que te quede constancia por escrito. Hay que desconfiar de las tiendas que alerten de que el jamón no se puede devolver. Para evitar sorpresas debe estar muy claro en qué casos aceptan devoluciones y en qué casos no, quién paga los gastos de envío, fecha límite para solicitar la devolución, etc.


Embalaje y transporte

Algunos productos, como por ejemplo el vino y los alimentos frescos, deben ser transportados en unas condiciones especiales para evitar que se dañen o que lleguen en malas condiciones. Así pues, es fundamental que la tienda online informe del embalaje y las condiciones de transporte, así como del tiempo estimado de recepción del pedido.


El jamón no es especialmente frágil ni sensible a las condiciones de transporte, a no ser que el usuario lo haya pedido pelado (sin la corteza). De todas formas, para que nos llegue en condiciones óptimas es necesario que venga dentro de una funda de ropa y en una caja, que puede ser de madera o de cartón. En cualquier caso, el embalaje tiene que llegarnos intacto.


En cuanto a la empresa transportista, el hecho de que sea conocida no es una garantía suficiente, así que hay que confiar en que la tienda haya hecho una buena elección. De todas formas, cualquier anomalía en el paquete recibido debe ser reportada al comercio para que actúe en consecuencia, reponiendo el producto o devolviendo el importe de la compra.


Los comercios más serios informan, por teléfono o e-mail, del momento en el que sale la mercancía de sus almacenes. Esto permite a los usuarios calcular el tiempo que tardará en tener el jamón en casa, que no será más tarde de 3 o 4 días en la Península Ibérica, ni más de 10 en el resto de destinaciones.


Medios de pago

Las compras por Internet crecen considerablemente año tras año. Según el estudio Comercio Electrónico 2005 elaborado por Red.es, el comercio electrónico al por menor (B2C) en España alcanzó un volumen de negocio de 1.837 millones de euros en el 2004, lo que representó un incremento del 20% respecto a 2003. Otro estudio, elaborado por Nielsen/NetRatings y AC Nielsen, indica que el 78% de los españoles que navega por Internet reconoce haber adquirido algún producto a través de la red en el último año.


Los productos más vendidos por Internet son billetes de avión,reservas de hotel y viajes, entradas para espectáculos, libros y música. La ropa y los alimentos tienen un mercado más reducido, aunque las estadísticas reflejan que quien lo prueba, repite, dado que los compradores de alimentos por Internet realizan una media de casi 8 compras al año.


Los medios de pago más habituales en Internet son:


Tarjetas de crédito o débito: VISA, American Express, 4B, MasterCard, Euro 6000, Diners Club...

Aunque existe el mito de que comprar con la tarjeta de crédito en Internet es arriesgado, en realidad pagar con tarjeta de crédito por Internet es muy ventajoso para el comprador, porque es muy cómodo y tanto o más seguro que pagar con tarjeta de crédito en un comercio tradicional. Los datos personales, incluidos el número de la tarjeta y la fecha de caducidad, se transmiten de forma segura y es muy poco probable que puedan ser sustraídos, mientras que cuando entregamos la tarjeta en un comercio estos datos están a la vista de todos.

El problema puede venir cuando alguien tiene acceso a una tarjeta ajena. Como no se le va a pedir que muestre el DNI ni ningún otro tipo de identificación, es posible que pueda realizar la compra sin permiso del propietario. En tal caso, el titular de la tarjeta puede realizar una reclamación a la entidad correspondiente (VISA, MasterCard, etc.) y se le devolverá el importe cargado. Es importante, pues, conservar los recibos de todas las compras realizadas, no sólo por Internet, para detectar cargos sospechosos.

De todas formas, las entidades financieras están desarrollando unas nuevas tarjetas que incorporarán un chip que las hará mucho más seguras.

Contra reembolso

Es la forma de pago más segura, pues el consumidor no abona nada hasta que no tiene el producto entre las manos. Resulta menos cómodo que la tarjeta de crédito y frecuentemente conlleva una pequeña comisión por la gestión extra que debe realizar el transportista (cobrar al cliente y pagar al comercio). Es importante disponer del dinero en efectivo preparado, y a ser posible justo, porque si no se abona su totalidad el producto no puede entregarse. Una vez pagado, el transportista deberá entregarte el justificante del pago, necesario ante cualquier reclamación.

Transferencia bancaria

El pago por transferencia, ya sea puntual o periódico (domiciliado), también es totalmente seguro: las transferencias se realizan de cuenta a cuenta, dejando constancia del pago para cualquier reclamación posterior.

Si la cuenta de destino es extranjera, especialmente fuera de la Unión Europea, es preferible consultarlo con tu oficina bancaria antes de ordenar el pago, puesto que la legislación de algunos países dificultaría una eventual reclamación.

Cuentas de prepago: ePagado, PayPal...

Estos sistemas de pago consisten en la compra por anticipado de dinero o en la liquidación periódica de una cuenta. Permiten comprar sin tener que dar el número de la tarjeta de crédito ni ninguna otra información financiera, y por lo general no cobran comisiones a los compradores. El sistema más conocido es PayPal, que cuenta con más de 100 millones de usuarios en todo el mundo. En España puede comprarse en algunos comercios online con ePagado, un servicio similar de Bankinter.

Pagar con el teléfono: Movipay, CaixaMóvil...

Este servicio, ofrecido por numerosos bancos, permite asociar tu medio de pago habitual (tarjeta de crédito o débito) a tu móvil, que sirve para verificar la identidad del comprador antes de confirmar la operación. Así pues, una vez introducido el número de la tarjeta de crédito y la fecha de caducidad en la tienda online, recibes una llamada o un mensaje que te pide que introduzcas en el móvil tu número secreto (PIN) para confirmar la operación.

Cheques

En algunos comercios online es habitual el pago con cheque, como en las tiendas de subastas. La única precaución que hay que tener es informar del destinatario y forzar que sea ingresado en cuenta, pues de esta manera nos aseguramos de que sea cobrado por la persona o empresa adecuada.

Oficinas de atención al consumidor

Si tienes algún problema con el producto que has comprado y el comercio no te ha atendido como es debido, puedes realizar una reclamación en alguna de las siguientes oficinas de atención al consumidor:


Dirección General de Consumo

Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC)

Asociaciones de Consumidores y Usuarios

Oficinas fuera de España